Tuve una familia, pero un día decidieron entregarme y tuve que empezar de nuevo. No entendía muy bien qué estaba pasando, pero aun así nunca dejé de ser dulce y cariñosa.
Soy una gatica cálica de aproximadamente un año. Me encanta recibir cariño, estar cerca de las personas y sentirme segura. Después de todo lo que he vivido, creo que ya merezco una familia definitiva… una de verdad, que me quiera para siempre.
Prometo llenar tu hogar de amor, compañía y muchos ronroneos.