Cuando era apenas un bebé, me encontraron junto a mis hermanitos entre unas jaulas de gallinas. Éramos muy pequeños, estábamos desnutridos y necesitábamos ayuda urgente.
Por suerte, alguien decidió luchar por nosotros… y gracias a eso hoy soy un gatito sano, feliz y lleno de amor para dar.
Soy dulce, cariñoso y muy noble. Me encanta recibir atención, descansar cerquita de las personas y disfrutar la tranquilidad de sentirme seguro.
Ahora solo me falta encontrar algo muy importante: una familia definitiva que me ame para siempre.