Un día mi vida cambió por completo. La persona con la que vivía se mudó y yo me quedé solo dentro de un apartamento, esperando que alguien regresara por mí. Pasaban los días y apenas iban a dejarme comida de vez en cuando. No entendía qué estaba pasando, solo sabía que tenía miedo y que extrañaba compañía. Hasta que finalmente me rescataron y pude salir de ahí.
Hoy estoy seguro y listo para empezar de nuevo. No soy el típico gato de andar entre muchos gatos todo el tiempo; prefiero espacios tranquilos y podría convivir perfectamente con uno o dos compañeros calmados. Pero si algo amo de verdad son las personas. Me fascinan las caricias, el cariño y sentirme acompañado. Soy de esos gatos que solo quieren estar cerquita y sentirse queridos.