Cuando me rescataron tenía una de mis paticas destruida, pero eso nunca me quitó las ganas de vivir, jugar y dar cariño. Llevo muchos meses esperando en el café y, aunque nadie ha preguntado mucho por mí, sigo creyendo que algún día alguien verá lo especial que soy. Tal vez no tengo el color “exótico” que todos buscan, pero sí tengo un corazón enorme, una personalidad tranquila y esa ternura de los gatos nobles que solo quieren acompañarte y hacerte sentir en casa. Soy un señor elegante, juguetón y lleno de amor para da