Dicen que cuando apenas tenía tres semanas de nacida, aparecí solita en un colegio. Nadie sabe si mi mamá se perdió buscándome o si alguien me arrancó de su lado y me dejó abandonada.
Lo único cierto es que era demasiado pequeña para estar sola.
Una persona de buen corazón decidió no pasar de largo. Me alimentó con tetero, me cuidó con paciencia y esperó a que creciera, a que mis orejitas terminaran de levantarse y mi cuerpito se hiciera un poquito más fuerte.
Gracias a ese amor, hoy soy una gatita completamente sana.
Ahora me toca encontrar lo único que todavía me falta: una familia para toda la vida. Soy una bebé dulce, curiosa y juguetona, de esas que quieren descubrir el mundo a tu lado y llenar cada rincón de la casa con ronroneos y travesuras.
Soy una hermosa pantera con la punta de mi colita BLANCA.
Si me das una oportunidad, prometo que mi historia ya no hablará de abandono, sino de un hogar donde, por fin, me quede para siempre. ❤️