Dicen que alguna vez tuve una familia. Después terminé en la calle. No sé por qué.
Cuando pensé que mi suerte iba a cambiar, una persona me recogió. Yo creí que, por fin, había encontrado un lugar donde quedarme. Pero soy joven, tengo mucha energía, me encanta jugar y, cuando cae la noche, todavía quiero correr, explorar y conversar un poquito. Eso fue suficiente para que decidieran que ya no me querían.
La solución iba a ser devolverme a la calle.
Por fortuna, antes de que eso pasara, llegué a Cleo.
No soy un gato malo. No soy problemático. Solo soy un gatito joven, lleno de vida, que necesita una familia que entienda que los gatos también pasan por etapas y que, con un poco de paciencia, aprendemos rutinas y nos adaptamos.
No quiero seguir pasando de casa en casa. Ya sé lo que se siente que te abandonen más de una vez, y créeme… duele.
Lo único que sueño es encontrar a alguien que no se rinda conmigo. Alguien que entienda que, detrás de toda esta energía, hay un corazón enorme esperando pertenecer a una familia para siempre.
¿Será que esa familia está leyendo esto? 🧡🐾